Archivo de la categoría opinión

Los libros de “Acantilado” entran en la web de Tritó

Escrito por Soledad Sánchez Bueno el abril 15, 2014  |  Deja un comentario

La Editorial Acantilado de Barcelona que conmemora su 15 aniversario, ha logrado crearse una posición de referencia en el mundo editorial actual.

Lo más atractivo y su marca de identidad es la selección coherente y cuidada de títulos que conforman la colección. Acantilado ha dado a conocer al mundo hispano autores contemporáneos hasta entonces poco conocidos,  y a su vez ha recuperado obras inéditas en castellano o catalán de autores bien posicionados en nuestro entorno cultural como Lovecraft, Apollinaire, Pushkin, Bolaño, d’Ors o de Montaigne.

Acantilado que destaca por su apariencia, por la calidad editorial y por las excelentes traducciones encargadas a verdaderos conocedores de la temática abordada.

Pero lo que nos toca más de cerca es su sección destinada a la música. Cerca de 30 títulos de sumo atractivo e interés pertenecientes a diferentes épocas y tradiciones culturales y que van de la novela al ensayo, firmados nada más y nada menos que por ensayistas, escritores o músicos de la talla de Nikolaus Harnoncourt, Ramon Andrés, Charles Burney, Vaslav Nijinsky, Martin de Riquer, Alma Mahler, Carl Dalhaus o Alfred Brendel.

Cabe destacar que Acantilado cuenta para esta sección con la colaboración de Benet Casablancas (compositor y musicólogo) y de Màrius Bernadó (musicólogo) que impulsaron la incorporación de la música como temática estructural y que han brindado desde los comienzos su asesoramiento especializado.

Desde hoy Tritó incorpora a su catálogo de distribución todos estos títulos ampliando así y de manera significativa, su apartado de libros. Hemos pensado que Sant Jordi era una buena excusa para daros a conocer esta noticia.

Diccionario de música, mitología, magia y religión Ramón Andrés
Viaje musical por Francia e Italia en el s.XVIII Charles Burney
Autorretrato de Mozart Pere-Albert Balcells
El hombrecillo de los gansos Jakob Wassermann
Arnold Schönberg. Ética, estética, religión Jordi Pons
Aspectos de Wagner Bryan Magee
Conversaciones sobre música Wilhelm Furtwängler
De la primavera al Paraíso. El amor, de los trovadores a Dante Jaume Vallcorba
Diario. Vaslav Nijinsky Vaslav Nijinsky
Diderot Raymond Trousson
El luthier de Delft. Música, pintura y ciencia en tiempos de Vermeer y Spinoz Ramón Andrés
El mundo en el oído. El nacimiento de la música en la cultura Ramón Andrés
El triunfo de la música. Los compositores, los intérpretes y el público desde 1700 hasta l… Tim Blanning
Johann Sebastian Bach. Los días, las ideas y los libros Ramón Andrés
La música como concepto Robin Maconie
La música como discurso sonoro Nikolaus Harnoncourt
La novena de Beethoven. Historia política del himno europeo Esteban Buch
Oculta filosofía. Razones de la música en el hombre y la naturaleza. Juan Eusebio Nieremberg
Recuerdos de Gustav Mahler Alma Schindler-Mahler
Siguiendo mi camino Mauricio Wiesenthal
Sonata a Kreutzer Lev Tolstói
Sonido y palabra. Ensayos y discursos (1918-1954) Wilhelm Furtwängler
Tiempo y música Jeanne Hersch
Vidas y amores de los trovadores y sus damas Martín de Riquer
¿Qué es la música? Carl Dalhaus
Hans Heinrich Eggebrecht
De la A a la Z de un pianista Alfred Brendel

Exitoso estreno de “Your Story” de Jesús Rueda

Escrito por Soledad Sánchez Bueno el marzo 28, 2014  |  Deja un comentario

El anunciado estreno absoluto de Your Story, uno de los más recientes trabajos de Jesús Rueda, ha cosechado la aclamación del público y la prensa.

En la crítica publicada esta mañana por EL PAÍS Juan Ángel Vela del Campo comenta:

“La competencia era dura ayer en el Auditorio. El estreno mundial de una obra de Jesús Rueda, arropado nada menos que por Eisler y Schoenberg, coincidía con Carmen Linares cantando en la sala de al lado El amor brujo, de Falla, y eso, qué quieren que les diga, tiene mucho tirón. Pero Rueda es mucho Rueda y su música no pasa desapercibida. Recuerdo con especial asombro la ópera —o más bien su primera parte— sobre Orfeo en 2006 en la Bienal de Venecia.

Dos años antes había recibido el Premio Nacional de Música. Su trabajo para este “fragmento” de lírica teatral fue magistral, pero, paradojas de la vida, no tuvo continuación. Bien es verdad que Rueda se toma su tiempo, pero en su caso la espera siempre vale la pena. No es el único caso de recreación rigurosa en un trabajo.

Rueda es mucho Rueda y su música no pasa desapercibida

Ayer, Your Story para flauta, clarinete, violín, violonchelo y piano, ofrecido como primicia mundial, fue una obra maestra de concentración y fantasía musical. Quince minutos nada más, pero qué quince minutos.

En unas declaraciones ofrecidas a la agencia EFE hace una década afirmó: “Valemos menos que el chocolate del loro”, refiriéndose a los compositores actuales. En unas manifestaciones recientes ha equiparado su música a un viaje, “a un trayecto a través del tiempo y del espacio. Un día sales de casa, decides ir a un concierto, y de repente…”.

Pues eso. Jesús Rueda Azcuaga nació en Madrid en 1961 y su talento musical es excepcional, como se pudo comprobar ayer. No se anda por las ramas. Siempre va a lo esencial. El Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM) se ha apuntado un gran tanto con este encargo.

Rueda viaja, en efecto, con el sonido como equipaje, a través del tiempo y del espacio. Su tímbrica es deslumbrante, su fluidez no se queda atrás. Hay en su música ciencia y misterio, arquitectura y pasión contenida. El Ensemble de la Orquesta de Cadaqués lo entendió perfectamente y así pudimos disfrutar de una versión interpretativa de altos vuelos. ” [...]

Esperamos en los próximos días recibir otras buenas críticas que hagan honor a la gran y cuidada trayectoria de Jesús Rueda.

Última parada, Viena. Segunda edición Next Classical

Escrito por Soledad Sánchez Bueno el junio 2, 2013  |  Deja un comentario

Ayer sábado terminó la segunda edición de Classical Next, el forum para profesionales de la música clásica que tuvo lugar en Viena. Un torno inigualable que, sin duda, contribuyó a triplicar el volumen de asistentes con respecto a la primera edición realizada en Munich en 2012.

Los que hemos asistido tuvimos que hacer malabares con el tiempo para poder participar en todas las actividades propuestas, reunirnos con colegas y clientes y hacer nuevos contactos.

Cataluña contó con una stand propio gestionado por Catalan! Arts del ICEC coordinado por Xavier Cester y Neus López que nos ofrecieron un soporte fundamental a todas las empresas que asistimos de nuestra región.

Junto a nosotros estuvieron presentes Musiépoca, Dinsic, Mito Concerts, Neu Música contemporánea y Per Poc Puppet Company.

Tanto en las conversaciones de negocios como en las informales, se manifestó una preocupación generalizada por la velocidad en que se están desarrollando los cambios en los modelos de consumo musical de la sociedad.

Empresas de , Suiza, Bélgica, Italia, Francia, Austria, Dinamarca, Finlandia, Latvia, Lituania, Suecia, Eslovenia y Eslovaquia hicieron acto de presencia dando a conocer sus diferentes apuestas en el ámbito de la música clásica.

Tuvimos la ocasión de asistir a una serie de conferencias sumamente interesantes sobre tecnología musical, nuevas plataformas de distribución, mecanismos de información y comunicación en la sociedad de la información, diferentes fórmulas de colaboración e incluso propuestas de promoción de la actividad musical.

En paralelo, tuvieron lugar proyecciones y conciertos en vivo que se realizaron tanto dentro del recinto en el que se organizó el forum como en algunos sitios emblemáticos de Viena como el Porgy & Bess o el Musikverein.

La razón de ser del mercado musical es ofrecer experiencias a las personas.

Tanto en las conversaciones de negocios como en las informales, se manifestó una preocupación generalizada por la velocidad en que se están desarrollando los cambios en los modelos de consumo musical de la sociedad que está afectando de manera decisiva la manera de encarar y llevar adelante nuetros modelos de negocio. Todos coincidimos en que tenemos que encontrar nuevas fórmulas de colaboración que nos permitan acercarnos al nuevo público, a sus necesidades cada vez más diversas y cambiantes y, sobre todo, que no debemos perder el norte: la razón de ser del mercado musical es ofrecer experiencias a las personas. Entre todos debemos ser capaces de crearlas, promocionarlas, difundirlas y ponerlas al alcance de las personas.

Estamos ansiosos por poder poner en práctica las nuevas ideas incorporadas y poder reactivar el interés de nuestro entorno cultural y el fomento a la actividad que realizan nuestros músicos.

“Tomás Luis de Victoria, pasión por la música” de Ana Maria Sabe

Escrito por Soledad Sánchez Bueno el agosto 10, 2012  |  Deja un comentario

Si bien hace ya más de un año que hemos incluido este libro en nuestro catálogo de distribución, no ha sido hasta hace muy poco que pude disfrutar de su contenido. Me ha parecido un trabajo pleno de novedades y aportes esenciales por lo queme tomaré atrevimiento de expresaros unas líneas al respecto.

Al decir de su autora, el libro, publicado en 2008 por la Diputación de Ávila, pretende llenar un vacío existente en el ámbito editorial especializado en torno a la biografía de Tomás Luis de Victoria. No hace caso omiso de los trabajos que lo preceden sino que deja constancia de todos ellos -investigaciones y ediciones de Pedrell, Anglés, Stevenson,etc.- partiendo de sus aportes e incorporando información actualizada.

Una decisión interesante e ilustrativa de la autora fue la de trazar un paralelismo entre la biografía de Victoria y la de Miguel de Cervantes. En el transcurso del texto nos vamos encontrando con acotaciones relativas a la vida del escritor que ayudan a situar a Victoria en su época y entorno, más lejano en algunas ocasiones y cercano en otras.

Al decir de su autora, el libro, publicado en 2008 por la Diputación de Ávila, pretende llenar un vacío existente en el ámbito editorial especializado en torno a la biografía de Tomás Luis de Victoria.

Así podemos conocer datos concretos sobre su círculo familiar (por ejemplo, vemos que Luis es el primer apellido y no un segundo nombre), su formación y trayectoria musical como el conocimiento de repertorio de sus ancestros musicales (Morales, Desprez…) y su paso por tres ciudades: Ávila, Roma y Madrid.

Sabemos más de su desempeño como organista,  su relación con músicos de primera línea como Palestrina, Guerrero, Vivancos o Cabezón. También conocemos detalles sobre la capacidad de administración económica del compositor y de cómo supo hacer valer sus derechos autorales,  de la manera en que seleccionó qué, dónde y cómo publicar y cómo gestionó la distribución de su música llegando a encargarse personalmente de hacer llegar sus obras a Latinoamérica.

Podemos también obtener datos más concretos sobre el número y tipología de cantantes que interpretaban música de Victoria y en qué casos contó con ministriles; cuándo y cómo se publicaron las diferentes obras. A su vez, como es esencial en esta clase de trabajos científicos, el libro incorpora fotografías, cuadros de síntesis y unos interesantísimos apéndices documentales que suministran información de primera mano.

Sin renunciar al rigor científico, de una manera ilustrativa pero profusamente documentada Ana María Sabe llega a aportar datos muy interesantes para todos aquellos que, como es mi caso, han tenido el honor de aproximarse, ya sea aficionada o profesionalmente, al repertorio de Victoria (o deberíamos decir Luis de Victoria?).

Las ferias profesionales: ¿mostrar o vender?

Escrito por Soledad Sánchez Bueno el septiembre 20, 2011  |  2 comentarios

libros para todosDurante las dos últimas semanas hemos tenido la ocasión de participar en dos ferias gracias a las cuales pudimos contactar con profesionales e instituciones de diversos sectores de la cultura. En numerosas ocasiones se escuchaban comentarios como “es ruinoso”, “no se vende nada”, “no sale a cuenta venir”… Si los expositores asistimos a una feria con la mentalidad de rentabilizar y equilibrar los insuficientes ingresos anuales, es muy posible que en nuestro balance final encontremos la asistencia a estos eventos como deficitaria. Sin embargo, estoy convencida de que el verdadero objetivo para los editores y sellos discográficos de participar en exposiciones y ferias es contactar con otras empresas del sector y con los principales artífices del hecho musical: los autores, intérpretes y productores.

Como editores musicales nuestro público no es un público convencional. Prevalecen los vínculos de colaboración sobre la relación comercial aunque, no nos engañemos, todos esperamos vivir de lo que producimos. En las ferias podemos acercarnos a las necesidades de los compositores y de los músicos, estudiar los efectos de nuestras innovaciones y mejorar nuestra oferta.

El ministerio de cultura ha realizado estudios que ponen en evidencia el alto índice de músicos amateurs en España. A pesar de la proliferación de publicaciones y métodos musicales que se editan anualmente, difícilmente encontramos títulos que respondan a las necesidades de este colectivo.

En la reciente “Setmana del llibre en català” los profesores de música que nos comentaron sus necesidades actuales y vimos el interés que despiertan en los padres las reediciones de las canciones que ellos mismos cantaban en su infancia. La red de asociaciones sensibles que se producen en el seno de la familia hace que determinadas publicaciones, inicialmente destinadas a la educación musical, sean bien recibidas por las familias y se conviertan en objeto de consumo familiar. Los padres son también nuestros clientes y con frecuencia olvidamos aproximarnos a ellos.

Lo mismo sucede con el los músicos espontáneos cuya formación no proviene de instituciones con sistemas reglados. El ministerio de cultura ha realizado estudios que ponen en evidencia el alto índice de músicos amateurs en España. A pesar de la proliferación de publicaciones y métodos musicales que se editan anualmente, difícilmente encontramos títulos que respondan a las necesidades de este colectivo. La “Setmana del llibre català” ha servido para recordar esta situación.

En el Encuentro profesional de música de Alicante topamos con otras necesidades e intereses. La feria se enmarca dentro del reconocido festival musical que ya cuenta con 27 ediciones. En el marco del festival se desarrollan conciertos, reuniones y actividades que permiten el contacto entre orquestas, programadores, editores, discográficas, distribuidores, compositores, directores, intérpretes y otros tantos agentes de la música de creación actual. La protagonista es la música de creación actual.

En estos días quienes asistimos al encuentro tuvimos ocasión de presenciar conciertos en las principales salas de conciertos de Alicante y a estrenos de obras de compositores asistentes a las jornadas que se realizaron en el mismo recinto de la feria. No tuvieron desperdicio los comentarios pre y post concierto que han sido el valor agregado del encuentro. Estos intercambios de opiniones proporcionan la oportunidad de entender las necesidades e intereses de los actuales constructores de situaciones musicales. A pesar de que la feria no pareció despertar el interés de los intérpretes que participaron en los conciertos, los asistentes gozamos una vez más de la ocasión de demostrar nuestro aporte, reconocer el de los demás y establecer nuevas redes de colaboración.

Sigo pensando que a las ferias no vamos a vender sino a hacernos reconocer, reconocer a los demás y proporcionar nuevos modelos de asociacionismo. ¿Y tú cómo lo ves?

Orquestas de calidad, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el agosto 29, 2011  |  1 Comentario

Orquesta de la Comunitat ValencianaCatalunya necesita buenas orquestas. Si el objetivo es ganar prestigio en la escena concertística internacional, el único camino posible es marcar como objetivo prioritario el máximo nivel de excelencia de nuestras orquestas.

Hay otros parámetros, sin  duda, que valorar a la hora de otorgar subvenciones, desde la originalidad y el riesgo de la programación al apoyo a los compositores e intérpretes del país, la participación social o la difusión del patrimonio. Pero sin calidad, de nada sirven las buenas intenciones.

Cuando un melómano extranjero visita el Palau, el Auditori o el Liceu y se encuentra, bien en el foso, bien en el escenario, una orquesta mediocre, se lleva una pobre impresión que no puede maquillarse con la presencia de solistas o cantantes de primer nivel.

La orquesta es el motor, el corazón de un teatro, suele decir Jesús López Cobos. Y de un auditorio, cuando se trata de una formación titular o un conjunto en residencia. Cuando se habla, con justificada admiración, de Finlandia como paraíso musical, se piensa ante todo en el excelente nivel de sus músicos y de sus orquestas.

También los festivales deben tomar nota de ese objetivo de calidad orquestal. El Festival Castell de Peralada ha celebrado este año sus bodas de plata con una oferta operística de gran nivel y, curiosamente, puede hablarse de notables actuaciones de varias formaciones catalanas.

Pero la única formación que ha provocado sana envidia este verano es la Orquestra de la Comunitat Valenciana, titular del Palau de les Arts Reina Sofia, un instrumento de alta precisión, equilibrio y gran belleza sonora.

L´Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu brilló en una electrizante versión de Nabucco dirigida por  Nello Santi, y la Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) salió airosa en el estupendo concierto del tenor Roberto Alagna, dirigida con impecable oficio por David Giménez.

Podemos añadir también las dignas prestaciones de  la Simfònica del Vallès y de la Nacional Clássica d´Andorra en las veladas protagonizadas, respecticavente, por Joan Manuel Serrat y por Montserrat Caballé y Al Bano.

Pero la única formación que, de verdad, ha provocado sana envidia es la Orquestra de la Comunitat Valenciana, titular del Palau de les Arts Reina Sofia, un instrumento de alta precisión, equilibrio y gran belleza sonora que acompañó a Plácido Domingo en el más emocionante concierto del verano musical bajo la experta dirección de Jesús López Cobos. La excelencia, pues, marcó la diferencia.

Curiosamente, la actuación de bandArt en el muy atractivo e innovador montaje de Orfeo ed Euridice con el sello escénico de La Fura dels Baus, tuvo mucho más mérito en el aspecto teatral que en la calidad musical. El director de escena Carlos Padrissa convierte a los músicos en actores que toman las riendas del espectáculo. No se trata de colocar simplemente a la orquesta en el escenario, algo habitual en muchos montajes: la imaginería furera da un paso más y otorga nueva vida teatral a los músicos como factor clave en la acción dramática: a veces, recorren el escenario como posesos o bien ocupando los pequeños fosos unipersonales, con medio cuerpo fuera, desplegados por el escenario.

El rendimiento escénico de bandArt fue admirable, pero no se repitió el milagroso poder comunicativo alcanzado por López Cobos y la Orquestra de Cadaqués en el anterior montaje de ésta ópera que el Festival de Peralada presentó en 2002, con la firma escénica de Joan Font de Comediants y la maravillosa contralto Ewa Podles en la piel de Orfeo.

BandArt, una orquesta siempre dispuesta a romper tópicos, es un formidable intrumento, pero no puede decirse lo mismo de su líder, el violinista Gordan Nikolic, cuya caprichosa y extravagante dirección alternó momentos de gran efectismo, con tempi vertiginosos, y dinámicas no siempre bien equilibradas. El trasiego escénico, sin duda, pasó factura a los músicos, pero no justifica la superficialidad y falta de pulso narrativo de muchas escenas.

El teatro ganó la partida a la calidad musical, y eso, que puede funcionar muy bien en taquilla, rebaja ese nivel de excelencia del que hablamos.

Capilla del Sol: La música colonial latinoamericana no está en capilla

Escrito por Soledad Sánchez Bueno el agosto 25, 2011  |  Deja un comentario

Como pudieran en cualquier catedralEl creciente interés por la recuperación y reinterpretación del repertorio colonial latinoamericano se manifiesta en la reciente proliferación de trabajos discográficos. A pesar de las dificultades que se presentan para acceder a ediciones fiables de este repertorio, no son pocos los conjuntos que han registrado sus interpretaciones llegando a trabajar directamente con las fuentes.

Hasta hace poco más de cinco años podían encontrarse con dificultad dos centenares de discos sobre música colonial, la mayoría de los cuales presentaban una calidad técnica y musical deficiente o, desde un enfoque más actualizado, resultaban demasiado generalistas. No por ello dejamos de reconocer el mérito de estos intérpretes e investigadores que dieron inicio e impulsaron la aparición de conjuntos más rigurosos. Si bien entonces era habitual la elección de un repertorio heterogéneo sin reclamar ninguna argumentación, hoy nos resulta algo más difícil aceptar en un mismo programa repertorio civil, misional, catedralicio o parroquial procedentes a su vez de latitudes y altitudes distanciadas en miles de kilómetros y compuestas por compositores anónimos o conocidos como Zípoli, Salazar, Gutierrez Padilla, Ceruti, Juan de Araujo, Sumaya, Torrejón y Velasco o Esteban Salas (por sólo mencionar algunos).

Pero algo está cambiando. La especialización y las pretensiones de la audiencia exigen interpretaciones más ajustadas al entorno en el que surgieron las obras, mejor argumentadas y, por sobre todas las cosas, con un alto nivel interpretativo.

La mirada prudente sobre las ediciones, la aproximación a las fuentes originales y la creatividad a la hora de interpretar se plasman en un resultado musical vivo y lleno de interés. Los integrantes fusionan su formación especializada en música antigua y repertorio folklórico, para otorgar un sonido característico a la formación.

Si nos vamos para atrás una década encontramos que la conciencia sobre la existencia de un repertorio vasto y aún por descubrir en el ámbito discográfico motivó el surgimiento de algunas apuestas que se han prolongado hasta hoy. Aunque altamente cuestionable por su concepción y de una calidad poco aceptable, recuerdo la labor antológica llevada a cabo por el programa Repsol YPF para la Música de Latinoamérica que comenzó en 1998 con la publicación de una colección en una caja arcón con varios títulos con música de Cuba, Argentina, Guatemala, Ecuador, Bolivia, Colombia, Perú, Venezuela, Panamá, México y Brasil.

Del mismo modo el sello francés K.617 ha lleva publicados, dentro de su serie Baroque latino-américain, aproximadamente una cuarentena de discos monográficos sobre repertorio colonial. En esta colección se destaca el criterio uniforme con el cual se elaboran los diferentes trabajos discográficos.

A partir de 2005 comenzaron a salir los volúmenes de Bolivian Baroque a cargo del Ensemble Florilegium dirigido por Ashley Salomon como resultado de las ediciones e investigación de Piotr Nawrot. Actualmente llevan tres volúmenes en los cuales se manifiesta cierta tendencia a la creación de un estereotipo producto de una mirada eurocéntrica. Lamentablemente la calidad musical ha ido decreciendo del primero al último de los volúmenes.

Recientemente me ha sorprendido la aparición de un disco realizado por el Ensemble Caprice de Canadá dirigido por Matthias Maute por su calidad musical. Sin embargo, una vez más, la selección del repertorio no parece responder a ningún criterio que permita vincular las obras que trascienda el mero hecho de su proveniencia latinoamericana. Por otra parte tampoco escapa a la reelaboración tópica e idealizada de un repertorio que necesariamente ha de ser llamativo y debe tener evidentes rasgos “latinoamericanos”.

Sucediendo a pioneros como Robert Stevenson o Curt Lange que iniciaron  la recuperación del repertorio y de la descripción archivológica de los espacios catedralicios coloniales, trabajan intensamente  especialistas de todo el mundo como Piotr Nawrot, Geoffrey Baker, Bernardo Illari, Miriam Escudero, Lauro Ayestarán, Dante Andreo o Javier Marín. El resultado de sus investigaciones nos acercan más datos sobre  estas músicas para poder atender a sus particularidades. Algunas agrupaciones recientes obedecen a estas diferencias adecuando su interpretación a los diferentes contextos, épocas, estilos, géneros e idiomas e intentan elaborar versiones más ajustadas y no por ello menos novedosas.

La Capilla del Sol, es un ya consolidado ensamble argentino que desde sus inicios, en 2004,  ha abordado la música colonial desde un enfoque crítico y desprejuiciado. La excelencia interpretativa de sus integrantes sustentada por una intensa labor de investigación realizada de manera permanente por el director, Ramiro Albino, ha abierto el camino para que el conjunto realizara diversas presentaciones en Latinoamérica. Recientemente tras su gira europea (Eslovenia, República Checa y España) la agrupación recibió muy buenas críticas.

La mirada prudente sobre las ediciones, la aproximación a las fuentes originales y la creatividad a la hora de interpretar se plasman en un resultado musical vivo y lleno de interés. Los integrantes fusionan su formación especializada en música antigua y repertorio folklórico, para otorgar  un sonido característico a la formación.

El disco titulado Como pudieran en cualqueir catedral nunca puede resultar monótono ni tan sólo a oídos poco familiarizados con la música colonial latinoamericana. El contraste entre las obras escogidas radica en las diferencias funcionales de las obras que son, a su vez, reforzadas por la recreación musical. En este caso existe un criterio rector que vincula las piezas: la reconstrucción hipotética de una misa en las Misiones Jesuíticas de Bolivia.

Emulando el procedimiento que se seguía en las capillas misionales,  se seleccionaron obras de archivos misionales que fueron a su vez transcritas por los musicólogos Piotr Nawrot, Sylvia Leidemann, Enrique Godoy o el mismo director del conjunto, Ramiro Albino; todas obras que formaron parte del repertorio de las Misiones de Chiquitos y Moxos.

Como es de suponer para reparar y descifrar las fuentes en la edición y elaborar una interpretación a partir de esta edición se requiere una preparación específica. En el caso de la reconstrucción de repertorio colonial, los intérpretes se topan con la dificultad de tener que “vestir” la música. Algunas piezas de factura aparentemente sencilla, resultan sumamente difíciles de recrear sin un análisis profundo. Otras piezas se han conservado de manera fragmentaria y los musicólogos han optado por reconstruir las partes faltantes y recurrir a documentación adicional que suministre más detalles sobre el uso y maneras de las percusiones y los demás instrumentos, sobre el registro natural de las voces o sobre el la manera de ornamentar.

Del mismo modo han de imaginar la posible hibridación con ritmos, instrumentos y maneras de hacer locales. Una de las cualidades de este disco es que no se detectan artilugios ni exceso de imaginación. Nada parece arbitrario y a su vez las obras se presentan impregnadas de un carácter propio distinguiéndolas de obras de similar función y estructura compuestas en Europa.

Es un verdadero gozo escuchar este registro técnicamente ajustado y de gran nivel, características que sigue siendo difícil de encontrar en discos de música colonial. El empaste y la similitud tímbrica de las voces y la naturalidad en la ejecución instrumental otorgan a las piezas esa frescura que creo muy apropiada si se quiere reconstruir el contexto espiritual y simbólico. No aparecen leyendas ni tópicos que alimenten la expectativa de los oyentes, tampoco se facilita el discurso para hacerlo más próximo a la audiencia. Simplemente se ha realizado un trabajo razonado, sólidamente argumentado y técnicamente bueno.

Confío en que este trabajo de la Capilla del Sol sea el primero de una serie discográfica que nos descubra otros repertorios y sus consiguientes maneras de entenderlo pudiendo así  obtener su merecida aceptación internacional. La música colonial está consolidando su sitio en las programaciones de todo el mundo en busca de reestablecer el lazo cultural que une desde hace siglos Europa y América.

Capilla del Sol

CD “Como pudieran en cualquier catedral”

CAPILLA DEL SOL

Adriana Sansone, Silvina Sadoly, Soledad Molina, Isabel Barrios (sopranos) / Cecilia Pahl (mezzosoprano) / Pablo Tavaglino (alto) / Diego Sorá (tenor) / Alicia Morán, Virginia Llansa (violines) / María Jesús Olondriz (cello) / Evar Cativiela (guitarra y vihuela) / Federico Ciancio (arpa) / Cristina García Banegas (órgano) / Eduardo Rodríguez (bajón) / Sergio Bazán (percusión) / Ramiro Albino (flauta y dirección)

Buenos Aires, 2010

Este trabajo fue producido sin afán de lucro por lo que su circulación es gratuita.

El precio del éxito, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el agosto 22, 2011  |  1 Comentario

A la hora de hacer balance, los festivales suelen esgrimir las altas cifras de asistencia de espectadores como prueba irrefutable de éxito. Hacen bien. En estos tiempos de crisis, la falta de respaldo del público suele tener efectos letales. Pero conviene mirar con atención otros indicadores de buena salud artística.

Contratar a estrellas indiscutibles del mundo clásico como Plácido Domingo, Juan Diego Flórez, Daniel Barenboim o Lorin Maazel está muy bien, dan glamour y garantizan, casi siempre, un lleno total, aunque con los desorbitados honorarios que perciben nunca está claro si salen rentables.

No vamos a discutir ahora las leyes del mercado. En España, contratar a golpe de talonario ha sido, y sigue siendo en muchos teatros y festivales, el motor principal de las programaciones.  Por eso es tan importante fijarse en otros indicadores.

Conviene poner freno a los festivales que, con dinero público, practican sin disimulo una política artística basada en el culto a las grandes estrellas, en la contratación del divo de turno, del pianista más mediático o de la orquesta de mayor relumbrón.

Uno de ellos es la producción propia, el no depender siempre de los artistas, las orquestas, los directores en gira, con programas cerrados, que suelen ser trillados para no asustar al público. Lo tomas (si puedes pagarlo) o lo dejas.

Algunos festivales optan por fórmulas de mayor riesgo; encargan obras, impulsan coproducciones, diseñan programas exportables, recuperan patrimonio musical, apoyan a los músicos del país y buscan el equilibrio entre las propuestas más innovadoras y el gran repertorio, al que nunca hay que dar la espalda porque es la base para crear afición.

Así es más difícil llenar los aforos, pero ése esfuerzo no cae en saco roto porque contribuye a crear tejido artístico a partir de la cantera, algo muy necesario para dejar de ser considerados en el circuito internacional como el último paraíso del bolo de lujo.

Conviene poner freno a los festivales que, con dinero público, practican sin disimulo una política artística basada en el culto a las grandes estrellas, en la contratación del divo de turno, del pianista más mediático o de la orquesta de mayor relumbrón. Si se hace desde la iniciativa privada, nos parece estupendo, porque los artistas famosos son siempre la guinda del pastel musical. Pero con recursos públicos, los objetivos han de ser otros.

Acadèmia 1750: el sonido de Torroella, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el agosto 15, 2011  |  Deja un comentario

La consolidación, en el seno del Festival de Músiques de Torroella de Montgrí, de la Acàdemia 1750 -orquesta especializada en la interpretación del barroco y el clasicismo con instrumentos originales y criterios de época- es una de las más felices noticias del verano musical catalán. Dieron prueba de su calidad en la velada inaugural de la 31ª edición de festival ampurdanés, bajo la dirección de su titular, el clavicembalista y organista italiano Stefano Demicheli, discípulo de Ottavio Dantone.

Dos estupendos solistas contribuyeron al éxito de la fiesta barroca, la mezzosoprano gironina Gemma Coma-Alabert i l´oboista ampostí Pepo Domènech, en un programa centrado en grandes hits del barroco que los melómanos reconocen al momento.

Solo una rareza sonó en el concierto, abriendo el programa: la inspirada obertura de Emanuele Rincón  Barone d´Astorga para su drama pastoral Dafni (1709), representado con éxito en el Teatre de la Santa Creu de Barcelona. El rescate de obras que ilustran la historia de la ópera en los escenarios catalanes es uno de los saludables objetivos que se ha marcado la Acadèmia 1750.

El rescate de obras que ilustran la historia de la ópera en los escenarios catalanes es uno de los saludables objetivos que se ha marcado la Acadèmia 1750.

El celebérrimo Cànon i giga en re major, de Johan Pachelbel, abrió el desfile de éxitos barrocos. Hay quien considera una concesión servir en la misma velada páginas como el soberbio Nisi Dominus, RV 608 o el Concert per a oboè RV 463, de Vivaldi; tres arias de Georg Friedrich Händel, entre ellas las sublimes Scherza infida, de Ariodante, i Lascia ch´io piango, de Rinaldo, y cerrar el programa con otros dos clásicos populares de Johann Sebastian Bach, el Concert per a clavicèmbalo, BWV 1068 y l´Ària de la Suite núm. 3.

No lo es cuando lo que está en juego es la consolidación de una orquesta, porque frecuentar los clásicos del repertorio es vital a la hora de construir un sonido orquestal de calidad. Y la elección de obras bien conocidas, sirve para atraer nuevos públicos sin por ello dejar de interesar a los melómanos, pues la interpretación de los clásicos admite siempre lecturas innovadoras.

El conjunto, integrado por músicos del país con amplia experiencia en algunas de las orquestas de referencia del movimiento historicista, mostró un significativo aumento en la calidad y el equilibrio sonoro, con una excepcional actuación de su nueva concertino, Elisa Citterio.

Gemma Coma-Alabert salió airosa en la comprometida pieza de Vivaldi, aunque los pasajes de agilidad causan no pocos problemas a una voz que mostró mejor su volumen y fuerza expresiva en las arias de Händel, a las que otorga desbordante expresividad y certero aliento dramático.

Por su parte, Pepo Domènech lució un sonido bello y natural, con un virtuosismo sin trucos ni efectismos que permite disfrutar sin sobresaltos la inspiración melódica y el vuelo rítmico de Vivaldi. También estuvo impecable en su cometido solista Demicheli, pero en su caso, la inmisericorde acústica de la iglesia de Sant Genís se llevó por delante todos los matices

Oriol Pérez Treviño toma las riendas del Auditori, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el agosto 3, 2011  |  Deja un comentario

Oriol Pérez TreviñoAl final se ha impuesto el sentido común y Oriol Pérez Treviño (Manresa, 1972), director del Festival de Torroella de Montgrí y coordinador ejecutivo del Centro Robert Gerhard, será el nuevo director general del Auditori de Barcelona, según el acuerdo alcanzado la semana pasada entre el Departamento de Cultura y el Ayuntamiento de Barcelona.

Su elección pone fin a meses de especulación, tras el fracaso de la convocatoria para sustituir a Joan Oller, que ocupó el cargo entre 2001 y el pasado mes de febrero, cuando fue nombrado director general del Palau de la Música. De hecho, Oriol Pérez fue uno de los candidatos finalistas que la comisión asesora, formada por dos representantes del Departamento de Cultura y dos representantes del Ayuntamiento de Barcelona, había seleccionado previamente de entre los 29 candidatos presentados a la convocatoria que, contra todo pronóstico, fue declarada desierta por un jurado internacional.

¿De verdad no había ni un solo candidato para sustituir a Oller entre 29 candidatos? Costaba creerlo, y el primero que puso en duda la eficacia del proceso del sección fue el consejero de Cultura Ferran Mascarell. Y ha sido precisamente Mascarell quien al final ha impuesto el sentido común haciendo el trabajo que otros no supieron – o no quisieron- hacer en su día: escoger al mejor de los candidatos finalistas, en lugar de descartarlos a todos.

La presentación pública del nuevo director general se hará en septiembre, coincidiendo con la explicación del contrato-programa que debe fijar los objetivos del Auditori, cuyos órganos rectores, según el procedimiento oficial, deberán ratificar próximamente al  nuevo responsable del centro.

Mascarell ha impuesto el sentido común haciendo el trabajo que otros no supieron – o no quisieron- hacer en su día: escoger al mejor de los candidatos finalistas, en lugar de descartarlos a todos.

La elección de Oriol Pérez Treviño es una feliz noticia, porque su pasión por la música no conoce límites. Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Autónoma de Barcelona y doctorando en Historia del Arte por la Universidad de Barcelona, se formó musicalmente en el Conservatorio Profesional de Música de su ciudad natal, Manresa: su formación musical se centra en las disciplinas de flauta de pico y fagot y milita con orgullo en las filas del movimiento historicista.

Fruto de esa convicción en el valor de la interpretación de la música antigua y barroca con instrumentos originales y criterios de época, impulsa desde el Festival de Torroella las actividades de la Acadèmia 1750, formación que el viernes 5 de agosto protagoniza el concierto bajo la dirección de Stefano Demicheli, con un delicioso programa barroco con la mezzo-soprano Gema Cola-Alabert y el oboista Pepo Domènec como solistas.

Otra de sus pasiones es la recuperación y difusión del patrimonio musical catalán tanto en conciertos como en diversos proyectos editoriales y discográficos, tanto en el seno del Festival de Torroella como al frente del Centre Robert Gerhard.  Pérez Treviño es también miembro de la Comisión Artística de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya(OBC) y del Patronato de la Escuela Superior de Música de Cataluña (ESMUC), y  fue coordinador general y artístico de la Red de Músicas de Cataluña (2000-2009), impulsando la celebración de más de 1.200 conciertos en Cataluña para promocionar a los jóvenes intérpretes catalanes.

Asume ahora el reto más ambicioso de su carrera, y lo hace en un momento delicado, tanto por las crisis económica como por la falta de definición de algunas líneas de actuación del Auditori que no han alcanzado los niveles de calidad y proyección deseables en el marco de una programación que, hoy más que nunca, debe abrirse a todas las músicas para atraer al más amplio abanico de públicos posible: dinamizar la actividad musical de la ciudad, sumar esfuerzos, generar complicidades, situar la música en primer plano, como fuente de placer, de conocimiento y de enriquecimiento social. Los retos son múltiples, pero la tarea se presenta fascinante para un gestor que, entre otras virtudes, sabe programar con presupuestos ajustados a un alto nivel de calidad, con solistas y grupos de referencia internacional.

José Ramón Encinar, la música de nuestro tiempo, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el julio 29, 2011  |  Deja un comentario

El protagonismo de la creación musical en las temporadas de las orquestas sinfónicas españolas no es solo cuestión de presupuesto. Curiosamente, las formaciones con más recursos públicos no figuran siempre a la cabeza ni en política de encargos ni en número de obras programadas. Basta comparar la presencia de la música española en la temporada de la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid con la que ofrecen  otras formaciones de similar nivel para darse cuenta de que el hecho de que se programen más o menos autores contemporáneos no depende solo de la cantidad de recursos económicos, sino de la voluntad de directores musicales y gerentes a la hora de dar o negar protagonismo a la música de nuestro tiempo.

Cuestión, ante todo, de convicción en el valor de la creación como pieza clave en la filosofía artística de cualquier orquesta que vive del dinero público. A los promotores privados basta con agradecerles todos los esfuerzos, por pequeños que sean, a favor de la difusión de la obra de los compositores actuales. A las orquestas de titularidad pública y a sus gestores hay que exigírselo.

Cada vez que un auditorio se escuda en los gustos del público y nos recuerda que a la mayoría de los abonados lo que de verdad les gusta es escuchar siempre las mismas obras de Beethoven, Chaikoski o Brahms hay que decirles que el justo protagonismo de los grandes clásicos en las temporadas se puede mantener sin por ello dejar casi en mantillas la música de hoy: lo más sensato suele ser programar obras actuales junto a páginas del gran repertorio.

Hay muchas formas de programar y lograr ese equilibrio en muchas ocasiones es mucho más fácil de lo que parece. De hecho solo hace falta una cosa: que quien tiene el poder para escoger los compositores y las obras que integran una temporada sinfónica lo utilice.

¿Es que la ORCAM maneja más recursos que las demás orquestas? Ni hablar, conozco algunas formaciones españolas que tienen más presupuesto y se limitan a incluir, a veces con calzador, dos o tres estrenos por temporada para cubrir el expediente.

Hace años que veo, con asombro, el papel primordial que la música contemporánea juega en las temporadas de la ORCAM. No es la orquesta con más recursos del panorama concertístico español, pero es la que más y mejor programa música española; nada de cuotas autonómicas ni falsos patriotismos, simplemente convicción en el valor de unos autores cuya música debería sonar en todos los auditorios, en todas las temporadas, pero que rara vez lo hacen, más por cicatería de titulares y gerentes que olvidan con demasiada facilidad la obligación que como orquestas públicas tienen con la causa contemporánea.

¿Es que la ORCAM maneja más recursos que las demás orquestas? Ni hablar, conozco algunas formaciones españolas que tienen más presupuesto y se limitan a incluir, a veces con calzador, dos o tres estrenos por temporada para cubrir el expediente. La diferencia, una vez más, no está en el dinero, sino en el talante de sus responsables, y en el caso de la ORCAM,  lo que prima es la pasión de su director titular y artístico, José Ramón Encinar, todo un campeón de la música española, por vocación, por oficio y por responsabilidad cultural.

La lista de obras programadas en la temporada 2011-2012 es, desde cualquier punto de vista, impresionante, como lo es la lista de compositores presentes en los conciertos programados en el Auditorio Nacional de Música y en los Teatros del Canal: Rafael Frühbeck de Burgos, Pilar Jurado, David Palet, José Manuel López López, Juan Carlos Satué, Carlos Cruz de Castro, Jacobo Durán-Loriga, Juan Cruz Guevara, Jesús Villa Rojo, Francisco Otero, o David del Puerto, más la oportunidad de escuchar páginas del mexicano Enrique Diemecke o el italiano Luca Francesconi.

Y hay que sumar partituras tan significativas como el Cant Espiritual, de Xavier Montsalvatge, Cantar del alma, de Frederic Mompou, tres grandes obras de Joaquín Rodrigo -Concierto para una fiesta, Concierto de Aranjuez y la Fantasía para un gentilhombre- y el Concierto para guitarra nº 3 de Antonio Ruiz Pipó.

Hay espacio para todas las músicas, porque en las mismas series de conciertos hay célebres obras de Bernstein, Orff, Fauré, Gershwin, Ravel, Bartók y Sibelius;  una buena ración de clásicos y románticos ( Haydn, Beethoven, Chaikovski, Schumann, Berlioz, Liszt, Brahms, Mendelssohn, Chaikovski, Rimsky-Korsakov, …) y un puñado de partituras poco programadas por estos lares, como Schlagobers, de Richard Strauss, Helios, de Carl Nielsen, Pohadka, de Josef Suk o La noche de los mayas, del gran Silvestre Revueltas. Lo dicho, cuestión de talante, de convicción y amor a la música. Que cunda el ejemplo.

Javier Pérez Senz.

Una política musical que nunca llega, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el julio 23, 2011  |  1 Comentario

El panorama musical barcelonés es cada vez menos rico, plural y atractivo. Casi sin darse cuenta, los melómanos han visto disminuir paulatinamente la actividad musical de la Obra Social La Caixa hasta alcanzar niveles casi puramente testimoniales. Los que fueron buques insignias de su oferta musical, el Festival de Música Antigua, con más de tres décadas de orgullosa historia bajo la dirección artística de Maricarmen Palma, y el en su día innovador Festival de Músicas del Mundo, han perdido toda su fuerza tras una confusa etapa de transición y su traspaso final al Auditori de Barcelona, que en lugar de potenciarlos, los ha convertido en pura anécdota de su programación.

Por su parte, la crisis ha reducido también de forma drástica la otrora generosa actividad de la Fundació Caixa de Catalunya, que al hilo de la crisis ha rebajado considerablemente su aportación como principal patrocinadora del Festival Internacional de Músicas de Torroella de Montgrí – lo que complica y rebaja los ambiciosos proyectos artísticos del veterano festival catalán-, y dejado casi en mantillas su política de apoyo a la música contemporánea, impulsada y defendida con pasión por Àlex Susanna durante su etapa como director-gerente.

La ciudad se vuelve cada vez más provinciana, conformista y previsible en su oferta musical, y lo preocupante no es la falta de recursos, la temible crisis, sino la falta de voluntad política.

Si tenemos en cuenta que la creación actual es el campo más desatendido del panorama concertísto catalán, la cuestión cobra perfiles aún más preocupantes: de momento, ya se han reducido significativamente las obras de encargo y los estrenos en las temporadas del Gran Teatre del Liceu, la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) y el Festival de Torroella.

También caen ciclos de conciertos y en este sentido la noticia más triste del año es la desaparición de Euroconcert, el veterano ciclo fundado y dirigido por Antoni Sábat con una filosofía artística ajena a las modas y presiones de mercado, que primaba el interés musical y la calidad de los intérpretes por encima de su gancho mediático.

No sólo desaparece un ciclo de la escena barcelonesa: también caen los ciclos consagrados al órgano de la catedral de Barcelona o los conciertos a cargo de solistas y grupos catalanes, con especial apoyo a la música catalana de todos los tiempos.

La ciudad se vuelve cada vez más provinciana, conformista y previsible en su oferta musical, y lo preocupante no es la falta de recursos, la temible crisis, sino la falta de voluntad política a la hora de diseñar, consensuar y afrontar, de una vez por todas y con rumbo claro, una política musical seria, coherente, eficaz y ambiciosa.

La cultura de los festivales, los criterios de programación en teatros, auditorios y orquestas públicas, la colaboración con los promotores privados, el papel de las agencias artísticas, la necesidad de rebajar los desorbitados honorarios que aún se pagan en el circuito clásico, el apoyo a la edición musical y la industria audiovisual, el apoyo a los locales que mantienen la música en vivo en toda la geografía catalana, los derechos de autor en la sociedad actual…hay muchos aspectos de la vida musical catalana que deben revisarse, pero no vemos, por el momento, mucho desde las administraciones para afrontar el tema más allá de las consabidas promesas de circunstancia, los discursos vacíos y los continuos recortes.

Un verano cargado de música, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el junio 28, 2011  |  Deja un comentario

Catalunya sigue teniendo una amplia oferta de festivales de verano. No siempre mantienen una filosofía programática y, en demasiadas ocasiones, se limitan a presentar varios conciertos, sin lazos temáticos ni un rumbo artístico claro. Pero la oferta sigue en pie, a pesar de la crisis.

En el caso de Barcelona, la situación es más bien deprimente. De hecho, es una ciudad casi muerta para la música clásica en verano. Sólo el Gran Teatre del Liceu mantiene una oferta de calidad a lo largo del mes de julio: el final de temporada incluye versiones en concierto de Tamerlano, de Händel, con la presencia en el reparto de Plácido Domingo y Bejun Mehta, y Daphne, de Richard Strauss, con el debú liceista de su Pablo González al frente de la OBC.

El Festival Grec ha aumentado su oferta clásica, tradicionalmente escasa, bajo la dirección artística de Ricardo Szwarcer y entre las próximas citas destaca el concierto lírico de Ainhoa Arteta junto a la Orquestra de Cadaqués y Jaime Martin, con especial protagonismo de Puccini en el programa.

Por cierto, la gran soprano vasca acaba de publicar un extraordinario recital junto al pianista Malcolm Martineau que supone su debú en el prestigioso sello Deutsche Grammophon, con un repertorio que incluye piezas de Charles Gounod, Georges Bizet, Reynaldo Hahn y un jugoso apartado consagrado a la gran canción española de concierto que incluye las Cinco canciones negras de Xavier Montsalvatge, cuatro Tonadillas al estilo antiguo, de Enric Granados y el Poema en forma de canciones, op. 19, de Joaquín Turina.

Afortunadamente se mantienen en activo, a pesar de la crisis, muchos festivales de verano, aunque la obsesiva búsqueda de nuevos públicos y la apuesta ciega por el eclecticismo como fórmula programadora se ha llevado por delante buena parte de las señas de identidad de algunas de las citas con más solera.

No podemos decir lo mismo de la oferta clásica de L´Auditori – reducida a su mínima expresión, aunque este año el Sónar ha incluido un estupendo homenaje a Steve Reich- y el Palau de la Música Catalana, con propuestas destinadas exclusivamente a captar turistas.

Afortunadamente se mantienen en activo, a pesar de la crisis, muchos festivales de verano, aunque la obsesiva búsqueda de nuevos públicos y la apuesta ciega por el eclecticismo como fórmula programadora se ha llevado por delante buena parte de las señas de identidad de algunas de las citas con más solera. Donde antes reinaba la música clásica –la mayoría de los festivales que pueblan la geografía catalana nacieron como festivales especializados en la música clásica- ahora comparten protagonismo las músicas del mundo, el jazz, el pop y otros géneros.

La tendencia no es necesariamente mala, pero conviene andarse con cuidado y no fiarlo todo al puntual bolo de lujo en búsqueda de audiencias masivas. Una cosa es aprovechar el tirón de las estrellas más mediáticas para conseguir colgar el cartel de no hay entradas, algo legítimo y recomendable, y otra descuidar la cantera, la promoción de los nuevos valores y la producción propia como sello de identidad. En este sentido, hay que aplaudir la coherencia, el rigor y la incuestionable calidad del Festival Internacional de Músiques de Torroella de Montgrí y celebrar las bodas de plata del Festival Castell de Peralada, que este año vuelve a sus orígenes con una sensacional oferta centrada en la ópera.

Este verano, además, contamos con dos nuevas citas que nacen con vocación de mantener ofertas artísticas bien diferenciadas. Por un lado, nace con fuerte impulso el Festival de Música Antiga dels Pirineus, fruto de la unión de esfuerzos entre diversas localidades del Pirineu catalán. Su filosofía programática es clara y atractiva: jugar con la belleza del rico patrimonio arquitectónico de la zona y su adecuación a la música antigua para ofrecer veladas con personalidad musical, defendidas por los mejores grupos y solistas especializados en la interpretación histórica del repertorio antiguo y barroco. Y, cosa importante, piensan convertirse en un espacio de referencia tanto en la promoción internacional de los mejores conjuntos y solistas catalanes como en la difusión de nuestro patrimonio musical.

La segunda propuesta también conjuga la belleza arquitectónica con la música y le añade la gastronomía como novedoso aliciente. Se trata de las Nits modernistes en el entorno único del Monestir de San Benet, una propuesta que ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar un concierto de música modernista en el espacio del celler del monasterio y, opcionalmente, realizar además en la misma velada una visita al espacio Modernista de Ramon Casas a Món Sant Benet i degustar un sopar de duro en los jardines del recinto.

Nuevas óperas, viejos problemas, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el junio 15, 2011  |  Deja un comentario

Las apariencias a veces engañan. Tras el estreno absoluto de Jo, Dalí, ópera del octogenario, y felizmente en activo compositor catalán Xavier Benguerel (Barcelona, 1931), con libreto de Jaime Salom, celebrado el pasado 8 de junio en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, en un montaje dirigido escénicamente por Xavier Albertí y musicalmente por Miquel Ortega, llega el estreno español, el próximo día 25, en el Gran Teatre del Liceu, de LByron, Un estiu sense estiu, ópera de otro compositor catalán, mucho más joven, Agustí Charles (Manresa, 1960), con libreto de Marc Rosich, cuyo estreno mundial tuvo lugar el pasado marzo en el Staatstheather de Darmstadt, coproductor del montaje que podremos ver en el coliseo lírico de las Ramblas, con dirección escénica de Alfonso Romero Mora y musical de Martin Lukas Meister.
A simple vista, dos estrenos casi seguidos parecen indicar que la actual creación lírica catalana atraviesa un momento especialmente dulce. Y no es así.

La obra de Benguerel se ha estrenado con diez años de retraso con respecto a la fecha su composición, así que la proximidad con el estreno de la obra de Charles es pura coincidencia. De hecho, la lista de compositores que esperan estrenar en los teatros españoles crece sin cesar porque, mientras no cambien las cosas, los estrenos se suceden con cuentagotas.

La lista de compositores que esperan estrenar en los teatros españoles crece sin cesar porque, mientras no cambien las cosas, los estrenos se suceden con cuentagotas.

Por mucho que se diga que la ópera está de moda, lo que está de moda son los títulos de siempre, el mal llamado gran repertorio, como si las obras maestras del siglo XX –en un fascinante arco de diversidad estilística que incluye, citando solo a los más representados, a Richard Strauss, Benjamin Britten, Leo Janácek, Dimitri Shostakóvich, Béla Bártok, Sergei Prokófiev, Olivier Messiaen o Györg Ligeti – no fueran también gran repertorio.

Pese a quien pese, la ópera sigue viva. Con 500 años de tradición a cuestas, y con centenares de autores en todo el mundo que siguen produciendo óperas. Compositores como Hans Werner Henze, Helmuth Lacheman, Tan Dun, Philippe Boesmans, George Benjamin, Olga Neuwirth, Harrison Birtwistle, y un largo etcétera en el que pueden incluirse, sin complejos, músicos españoles como Cristóbal Halffter, José María Sánchez-Verdú, Enric Palomar o Hèctor Parra.

Solo conozco dos forma de cargarse la ópera contemporánea. Una es, naturalmente, no programarla, opción políticamente incorrecta, aunque acariciada por esa plaga de gestores políticos que solo hablan de cultura con la calculadora en la mano. Y se quedan tan anchos: como la ópera de hoy no cuenta con el favor del público, es improbable ver alguna manifestación popular reclamando más estrenos.

La otra forma de liquidar el asunto, mucho más perversa, es montar mal los nuevos títulos, en espacios inadecuados, para cubrir el expediente. El argumento siempre es el mismo: faltan recursos, falta público, no venden un clavo y la sala se queda casi vacía. Total, que al final se contratan orquestas mediocres, voces y directores de andar por casa. Mala cosa, porque nada hace más daño a una nueva partitura que un mal estreno, pues se cortan, de raíz, las posibilidades de reposición.
Para paliar estas carencias se inventaron los montajes de pequeño y medio formato, un esfuerzo que solo puede dar buenos frutos cuando se apuesta, de verdad, por la excelencia interpretativa. Hay que ver nuevas ópera al mismo nivel que los títulos del repertorio. Si no, mejor el silencio y a esperar tiempos mejores.

Tags: , , ,
Categorias: opinión, Ópera

Compromiso con la música, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el junio 9, 2011  |  Deja un comentario

Catalonia de Isaac AlbenizHay discos que despiertan la memoria melómana, que traen recuerdos de esa insustituible experiencia que es la música en vivo y su espacio natural, los auditorios. Para muchos aficionados, la reciente grabación de la rapsodia sinfónica Catalonia, de Isaac Albéniz, a cargo de Jaime Martín y la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), supondrá una agradable sorpresa: el descubrimiento de una partitura que transpira frescura, sencillez y encanto melódico. Para otros, supone el reencuentro con una obra que en cualquier país civilizado sería de absoluto repertorio, pero que aquí, tristemente, no lo es.

Su escucha permite refrescar sensaciones y recuerdos ligados a grandes directores y compositores que, a lo largo de su carrera, demostraron con hechos su convicción en el valor de esta pieza, sin entrar al trapo en esa endémica y estéril discusión acerca de la mala fama de Albéniz como orquestador. Ciertamente, no es un prodigio de refinamiento, pero, cuando se interpreta desde la plena convicción en sus méritos, el oyente queda cautivado, de inmediato, por la sencillez, la inspiración melódica y la eterna frescura que conserva la música del compositor catalán.

Hablo de músicos legendarios, como el ruso Igor Markévitch, especialmente en su gloriosa etapa de vinculación artística con la Orquesta Sinfónica de la RTVE; al rumano Georges Enescu, defensor a ultranza de una pieza que programó a menudo por todo el mundo; a Eduard Toldrà, el genial violinista, director y compositor catalán que en 1944 puso en marcha la Orquestra Municipal de Barcelona –hoy OBC, que ha grabado, por fin, Catalonia- y que difundió con pasión el repertorio español.

Se necesita más compromiso con la música y menos obsesión por las cifras de asistencia y la taquilla.

Hacen falta programadores que crean, de verdad, en la música española

La lista incluye artistas en activo, como Antoni Ros Marbà, apasionado intérprete de Albéniz y, de forma muy especial, de Toldrà, que fue su maestro; Jesús López Cobos, José de Eusebio – gracias a su entusiasmo conocemos hoy mejor que nunca el legado operístico del músico de Camprodón y en la grabación que hoy comentamos se incluye una suite orquestal de Pepita Jiménez por él revisada- y, en su primer disco con la OBC, Jaime Martin.

Albéniz ha tenido y tiene elocuentes defensores. ¿Por qué, entonces, Catalonia sigue siendo una página infrecuente en las salas de conciertos? Dificil cuestión. De entrada, hacen falta programadores que crean, de verdad, en la música española. De nada sirve incluir cuatro o cinco piezas a lo largo de una temporada sinfónica; tampoco bastan las cuotas de corte nacionalista, ni los encargos, cada vez menos ambiciosos y numerosos. Se necesita más compromiso con la música y menos obsesión por las cifras de asistencia y la taquilla.

Hay suficiente margen de maniobra para equilibrar la oferta usando los clásicos más populares como gancho popular, todo depende de la imaginación programadora. La normalización de obras como Catalonia – y esta página es solo un ejemplo; hay cientos de partituras en su misma situación- necesita de una firme alianza entre intérpretes, programadores y público.

Los músicos con poder – y los titulares de un conjunto sinfónico tienen mucho poder – son quienes, en definitiva, más fuerza tienen a la hora de escoger qué obras se programan y qué obras se quedan fuera: cuando un titular quiere interpretar una determinada pieza, lo hace tarde o temprano.

Los programadores, los gestores, los directores artísticos, deberían limitarse a cumplir su deber, puesto que el rescate y la difusión del repertorio nacional es una obligación para cualquier orquesta, auditorio o teatro público.

En cuanto al público, hay que buscar la mayor complicidad posible, utilizando las herramientas de comunicación que, hoy más que nunca, permiten fomentar, si se utilizan con imaginación y eficacia, la curiosidad melómana, las ganas de conocer nuevas y viejas partituras, la posibilidad de ampliar fronteras.

 

Tiendas y distribuidores
 
Licencia de Creative Commons
Tritó S.L. - Enamorats, 35-37, bajo - 08013 Barcelona (España)
Teléfono: (+34) 933 426 175 - Horario: Lunes a Viernes (9:00 a 18:00)
Payment methods
Métodos de pago:
Sello de confianza Trustwave
Certificado por: