Artículos etiquetados Festival Castell de Peralada

Continuando los homenajes a Montsalvatge

Escrito por Soledad Sánchez Bueno el agosto 24, 2012  |  Deja un comentario

Jaime Martín frente al  Ensamble de la Orquesta de Cadaqués ofrecieron un concierto el pasado 20 de agosto en el marco del Festival Castell de Peralada.

Muchos son los lazos que vinculan a la orquesta con el compositor y con el escenario  y este concierto representó un verdadero símbolo de todas estas convergencias. La crítica de los días posteriores se hicieron eco del acontecimiento para halagar la labor de los intérpretes y manifestar la eterna deuda que la cultura musical catalana ha contraído con uno de los compositores más emblemáticos de toda su historia.

Entre las obras interpretadas la que quizás despertó más interés fue el primer movimiento de un concierto para violonchelo en su reducción con piano.  Las otras piezas fueron la Petita suite burlesca para quinteto, la Serenata a Lydia y Tres reflexos sobre una pastoral d’Hivern en orquestación de Albert Guinovart.

Esperamos que estas logren que la obra de Xavier Montsalvatge asuma el merecido reconocimiento por parte de quienes tienen la responsabilidad de programar y modelar el gusto del público.

Pero otros homenajes se rinden en  emplazamientos españoles, europeos e incluso al otro lado del Océano. La Real Filharmonia de Galicia llevó el pasado 9 de agosto la obra Sortilegis al escenario del Auditorio de Santiago de Compostela. Esta misma obra se interpretará en octubre por la Orchestre National du Capitole en the Halle Aux Grains in Toulouse.  A la Argentina, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León llevará Euro fanfàrria. Tampoco faltará Montsalvatge en la celebración de la diada catalana. El Madrigal sobre un tema popular será una de las obras que integrarán el repertorio del concierto previsto en el Palau de la música en Barcelona.

En resumen, mucho nos queda aún por celebrar de estas efemérides que esperamos logren que la obra de Xavier Montsalvatge asuma el merecido reconocimiento por parte de quienes tienen la responsabilidad de programar y modelar el gusto del público.

Jonas Kaufmann y la Orquesta de Cadaqués esta noche en Peralada

Escrito por Soledad Sánchez Bueno el agosto 22, 2012  |  Deja un comentario

Algunas personas en el aeropuerto se sorprendieron al ver que el rostro acosado por las cámaras no les resultaba familiar. Jonas Kauffman brindó una improvisada rueda de prensa a su llegada a Barcelona ante la mirada curiosa de quienes por allí pasaban. Si bien la repercusión mediática de la ópera no es comparable a la de tiempos pasados, de ninguna manera podemos imaginar que está en crisis. Prueba de ello es el espectáculo que se nos ofrece esta noche.

El tenor alemán, que posee una gran y polifacética trayectoria en el repertorio lírico, está atravesando el que quizás sea el momento más importante de su carrera. Aunque algunos lo consideran el mejor tenor del momento, él preferiría serlo a largo plazo, como comentó en una entrevista publicada por La Vanguardia.

Esta noche, la Orquesta de Cadaqués conducida por su actual director Jaime Martín y Jonas Kaufmann ofrecerán un concierto en el inmejorable entorno que ofrecen los jardines del Castillo de Peralada. En  programa, arias operísticas de los compositores más representativos del género como Verdi, Ponchielli, Puccini, Bizet o Mascagni. La orquesta, por su parte, se reserva los números wagnerianos con una selección de preludios wagnerianos.

Las expectativas son indudablemente muy buenas; una estupenda alternativa al calor de nuestra pavimentada urbe.

Orquestas de calidad, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el agosto 29, 2011  |  1 Comentario

Orquesta de la Comunitat ValencianaCatalunya necesita buenas orquestas. Si el objetivo es ganar prestigio en la escena concertística internacional, el único camino posible es marcar como objetivo prioritario el máximo nivel de excelencia de nuestras orquestas.

Hay otros parámetros, sin  duda, que valorar a la hora de otorgar subvenciones, desde la originalidad y el riesgo de la programación al apoyo a los compositores e intérpretes del país, la participación social o la difusión del patrimonio. Pero sin calidad, de nada sirven las buenas intenciones.

Cuando un melómano extranjero visita el Palau, el Auditori o el Liceu y se encuentra, bien en el foso, bien en el escenario, una orquesta mediocre, se lleva una pobre impresión que no puede maquillarse con la presencia de solistas o cantantes de primer nivel.

La orquesta es el motor, el corazón de un teatro, suele decir Jesús López Cobos. Y de un auditorio, cuando se trata de una formación titular o un conjunto en residencia. Cuando se habla, con justificada admiración, de Finlandia como paraíso musical, se piensa ante todo en el excelente nivel de sus músicos y de sus orquestas.

También los festivales deben tomar nota de ese objetivo de calidad orquestal. El Festival Castell de Peralada ha celebrado este año sus bodas de plata con una oferta operística de gran nivel y, curiosamente, puede hablarse de notables actuaciones de varias formaciones catalanas.

Pero la única formación que ha provocado sana envidia este verano es la Orquestra de la Comunitat Valenciana, titular del Palau de les Arts Reina Sofia, un instrumento de alta precisión, equilibrio y gran belleza sonora.

L´Orquestra Simfònica del Gran Teatre del Liceu brilló en una electrizante versión de Nabucco dirigida por  Nello Santi, y la Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) salió airosa en el estupendo concierto del tenor Roberto Alagna, dirigida con impecable oficio por David Giménez.

Podemos añadir también las dignas prestaciones de  la Simfònica del Vallès y de la Nacional Clássica d´Andorra en las veladas protagonizadas, respecticavente, por Joan Manuel Serrat y por Montserrat Caballé y Al Bano.

Pero la única formación que, de verdad, ha provocado sana envidia es la Orquestra de la Comunitat Valenciana, titular del Palau de les Arts Reina Sofia, un instrumento de alta precisión, equilibrio y gran belleza sonora que acompañó a Plácido Domingo en el más emocionante concierto del verano musical bajo la experta dirección de Jesús López Cobos. La excelencia, pues, marcó la diferencia.

Curiosamente, la actuación de bandArt en el muy atractivo e innovador montaje de Orfeo ed Euridice con el sello escénico de La Fura dels Baus, tuvo mucho más mérito en el aspecto teatral que en la calidad musical. El director de escena Carlos Padrissa convierte a los músicos en actores que toman las riendas del espectáculo. No se trata de colocar simplemente a la orquesta en el escenario, algo habitual en muchos montajes: la imaginería furera da un paso más y otorga nueva vida teatral a los músicos como factor clave en la acción dramática: a veces, recorren el escenario como posesos o bien ocupando los pequeños fosos unipersonales, con medio cuerpo fuera, desplegados por el escenario.

El rendimiento escénico de bandArt fue admirable, pero no se repitió el milagroso poder comunicativo alcanzado por López Cobos y la Orquestra de Cadaqués en el anterior montaje de ésta ópera que el Festival de Peralada presentó en 2002, con la firma escénica de Joan Font de Comediants y la maravillosa contralto Ewa Podles en la piel de Orfeo.

BandArt, una orquesta siempre dispuesta a romper tópicos, es un formidable intrumento, pero no puede decirse lo mismo de su líder, el violinista Gordan Nikolic, cuya caprichosa y extravagante dirección alternó momentos de gran efectismo, con tempi vertiginosos, y dinámicas no siempre bien equilibradas. El trasiego escénico, sin duda, pasó factura a los músicos, pero no justifica la superficialidad y falta de pulso narrativo de muchas escenas.

El teatro ganó la partida a la calidad musical, y eso, que puede funcionar muy bien en taquilla, rebaja ese nivel de excelencia del que hablamos.

Un verano cargado de música, por Javier Pérez Senz

Escrito por Javier Pérez Senz el junio 28, 2011  |  Deja un comentario

Catalunya sigue teniendo una amplia oferta de festivales de verano. No siempre mantienen una filosofía programática y, en demasiadas ocasiones, se limitan a presentar varios conciertos, sin lazos temáticos ni un rumbo artístico claro. Pero la oferta sigue en pie, a pesar de la crisis.

En el caso de Barcelona, la situación es más bien deprimente. De hecho, es una ciudad casi muerta para la música clásica en verano. Sólo el Gran Teatre del Liceu mantiene una oferta de calidad a lo largo del mes de julio: el final de temporada incluye versiones en concierto de Tamerlano, de Händel, con la presencia en el reparto de Plácido Domingo y Bejun Mehta, y Daphne, de Richard Strauss, con el debú liceista de su Pablo González al frente de la OBC.

El Festival Grec ha aumentado su oferta clásica, tradicionalmente escasa, bajo la dirección artística de Ricardo Szwarcer y entre las próximas citas destaca el concierto lírico de Ainhoa Arteta junto a la Orquestra de Cadaqués y Jaime Martin, con especial protagonismo de Puccini en el programa.

Por cierto, la gran soprano vasca acaba de publicar un extraordinario recital junto al pianista Malcolm Martineau que supone su debú en el prestigioso sello Deutsche Grammophon, con un repertorio que incluye piezas de Charles Gounod, Georges Bizet, Reynaldo Hahn y un jugoso apartado consagrado a la gran canción española de concierto que incluye las Cinco canciones negras de Xavier Montsalvatge, cuatro Tonadillas al estilo antiguo, de Enric Granados y el Poema en forma de canciones, op. 19, de Joaquín Turina.

Afortunadamente se mantienen en activo, a pesar de la crisis, muchos festivales de verano, aunque la obsesiva búsqueda de nuevos públicos y la apuesta ciega por el eclecticismo como fórmula programadora se ha llevado por delante buena parte de las señas de identidad de algunas de las citas con más solera.

No podemos decir lo mismo de la oferta clásica de L´Auditori – reducida a su mínima expresión, aunque este año el Sónar ha incluido un estupendo homenaje a Steve Reich- y el Palau de la Música Catalana, con propuestas destinadas exclusivamente a captar turistas.

Afortunadamente se mantienen en activo, a pesar de la crisis, muchos festivales de verano, aunque la obsesiva búsqueda de nuevos públicos y la apuesta ciega por el eclecticismo como fórmula programadora se ha llevado por delante buena parte de las señas de identidad de algunas de las citas con más solera. Donde antes reinaba la música clásica –la mayoría de los festivales que pueblan la geografía catalana nacieron como festivales especializados en la música clásica- ahora comparten protagonismo las músicas del mundo, el jazz, el pop y otros géneros.

La tendencia no es necesariamente mala, pero conviene andarse con cuidado y no fiarlo todo al puntual bolo de lujo en búsqueda de audiencias masivas. Una cosa es aprovechar el tirón de las estrellas más mediáticas para conseguir colgar el cartel de no hay entradas, algo legítimo y recomendable, y otra descuidar la cantera, la promoción de los nuevos valores y la producción propia como sello de identidad. En este sentido, hay que aplaudir la coherencia, el rigor y la incuestionable calidad del Festival Internacional de Músiques de Torroella de Montgrí y celebrar las bodas de plata del Festival Castell de Peralada, que este año vuelve a sus orígenes con una sensacional oferta centrada en la ópera.

Este verano, además, contamos con dos nuevas citas que nacen con vocación de mantener ofertas artísticas bien diferenciadas. Por un lado, nace con fuerte impulso el Festival de Música Antiga dels Pirineus, fruto de la unión de esfuerzos entre diversas localidades del Pirineu catalán. Su filosofía programática es clara y atractiva: jugar con la belleza del rico patrimonio arquitectónico de la zona y su adecuación a la música antigua para ofrecer veladas con personalidad musical, defendidas por los mejores grupos y solistas especializados en la interpretación histórica del repertorio antiguo y barroco. Y, cosa importante, piensan convertirse en un espacio de referencia tanto en la promoción internacional de los mejores conjuntos y solistas catalanes como en la difusión de nuestro patrimonio musical.

La segunda propuesta también conjuga la belleza arquitectónica con la música y le añade la gastronomía como novedoso aliciente. Se trata de las Nits modernistes en el entorno único del Monestir de San Benet, una propuesta que ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar un concierto de música modernista en el espacio del celler del monasterio y, opcionalmente, realizar además en la misma velada una visita al espacio Modernista de Ramon Casas a Món Sant Benet i degustar un sopar de duro en los jardines del recinto.

 

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